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Semana 17 al 22 febrero.- En los primeros días de Ramadán hemos sostenido a 60 familias Saharauis de todas las wilayas: Auserd 10, Smara 10, Bojador 10, Aaiun 10 y Dajla 20. El coste de este primer envío ha sido de 2771 €. Las cestas contenían productos muy útiles en éste mes sagrado. La recaudación de esta primera semana ha sido de 100e. La colaboración puede hacerse hasta el 15 de marzo. Seguiremos informando. Código bizum 06742





En febrero de 1976, en el contexto del éxodo saharaui tras la Marcha Verde y la ocupación marroquí del Sáhara Occidental, el campamento de refugiados de Um Draiga fue escenario de uno de los bombardeos más devastadores contra población civil en la región.
Miles de saharauis huían hacia Tinduf (Argelia), enfrentando duras condiciones climáticas, escasez de alimentos, enfermedades y agotamiento. En Um Draiga, un campamento que albergaba alrededor de 4.000 personas —en su mayoría mujeres, niños y ancianos—, la aviación marroquí lanzó ataques entre el 18 y el 23 de febrero de 1976, empleando fósforo blanco y napalm.
“Estaban mis hijos jugando cuando empezaron los bombardeos. Les llamé para que vinieran conmigo, pero cuando corrieron hacia mí, nos alcanzó la explosión. Vi morir a uno de mis hijos en ese momento. El bebé que llevaba falleció meses después por las secuelas”, relata una superviviente.
El bombardeo provocó entre 2.000 y 3.000 muertos, según los testimonios recogidos, convirtiéndose en el ataque más letal contra civiles saharauis durante aquel periodo. Supervivientes relatan escenas de extrema violencia y devastación, con víctimas alcanzadas mientras intentaban refugiarse o asistir a personas con profundas heridas.
Tras la masacre, los supervivientes fueron trasladados con ayuda de la Media Luna Roja Saharaui y el Frente Polisario hacia zonas más alejadas, consolidándose la división del pueblo saharaui entre quienes lograron refugiarse en Tinduf y quienes permanecieron en territorio ocupado. El 27 de febrero de ese mismo año, se proclamó la RASD.
El caso ha sido señalado por juristas y organizaciones como posible crimen de genocidio, en el marco del Derecho Internacional Humanitario y de los Derechos Humanos. Diversas iniciativas legales buscan ampliar la causa con nuevos testimonios, mientras las víctimas reclaman verdad, justicia y reparación.
Para muchos saharauis, la masacre de Um Draiga no es solo un episodio del pasado, sino el inicio de un exilio prolongado. La memoria de aquel bombardeo sigue presente en los campamentos, especialmente en las generaciones más mayores; pero también sigue presente en las demandas judiciales que buscan reconocimiento y reparación.

Hoy, 50 años después de aquel fatídico día, alrededor de 170.000 saharauis —según estimaciones humanitarias— continúan viviendo en 5 campamentos en Tinduf, dependientes en gran medida de la ayuda internacional. Las nuevas generaciones han crecido en el exilio, con poco futuro profesional, en condiciones climáticas extremas y con recursos limitados. Al mismo tiempo, en los TTOO bajo el yugo marroquí, persisten denuncias de restricciones a la libertad de expresión y de represión contra activistas saharauis. Las cárceles siguen albergando personas presas políticas, sin posibilidad de ver a sus familiares.
El alto el fuego de 1991 se dio por roto en 2020 tras incidentes en la zona de Guerguerat, lo que reactivó tensiones armadas de baja intensidad. En paralelo, el tablero diplomático ha cambiado: varios países han modificado sus posiciones sobre el estatus del territorio, mientras la ONU mantiene su misión (MINURSO) con el mandato original de impulsar una solución política que incluya la autodeterminación pero sin avances decisivos que beneficie a un pueblo masacrado incluso cuando se hablaba de paz.
El saqueo a los recursos naturales sigue beneficiando al país ocupante y a su Rey, mientras la población saharaui malvive en campamentos. Para el movimiento saharaui del País Valencià (Movaps) y el estado español, esta es la paradoja central: mientras el territorio genera riqueza a través de fosfatos, pesca y energía, una parte significativa de su población vive desde hace casi 50 años en campamentos de refugiados de Tinduf.

Medio siglo después, la principal reivindicación del pueblo continúa siendo la misma: una solución que permita al pueblo decidir su futuro y cerrar una de las descolonizaciones inconclusas del siglo XX.
Mas info para ayudar al pueblo saharaui: ajudaalspobles@saharaquart
En los campamentos de población refugiada saharaui, situados en Tinduf, en el suroeste de Argelia, el Ramadán es mucho más que un mes de ayuno: es un tiempo de fe, comunidad y solidaridad en medio del desierto.
Miles de familias saharauis viven allí desde hace décadas, tras huir del conflicto en el Sáhara Occidental.
Durante el Ramadán, ayunan desde el amanecer hasta la puesta del sol, a pesar de las duras temperaturas y la escasez de recursos.
Al caer la tarde, el iftar —la ruptura del ayuno— suele ser sencillo: dátiles, leche, sopa, … y lo poco que haya disponible gracias a los repartos de la MLRS y también gracias a la cooperación internacional. En otras ocasiones las remesas enviadas por familiares que trabajan en España, Mauritania u otros países ayudan a paliar la hambruna y la crisis humanitària de la zona.
A pesar de la dificultad, las familias comparten entre ellas, porque la solidaridad es un valor central de la cultura saharaui.
Pero no todas las familias tienen lo suficiente. Los colectivos más vulnerables, enfrentan grandes desafíos para este mes: personas mayores solas, hogares encabezados por mujeres o con menores a cargo, población con diversidad funcional o población celiaca necesitan apoyo adicional para poder afrontarlo con dignidad durante 30 días.

Tu ayuda puede marcar la diferencia. Para ello lanzamos la campaña «comparte con una familia saharaui» hasta el 15 de marzo dónde la asociación va a comenzar con el reparto de 50 cestas repartidas entre los 5 campamentos y seguirá cada semana aportando.
Cada donación permite garantizar alimentos básicos para el Ramadán, reforzar la asistencia a las familias más vulnerables y mantener viva la esperanza en condiciones muy difíciles. Las cestas aportadas tienen un coste de 60 euros, pero cualquier aportación contribuye a sumar familias.
En un mes dedicado a la generosidad, compartir es transformar vidas. ¿Te unes a nuestra campaña?
N*cuenta Iban: Es35. 3159. 0022. 1625. 6515. 1822 caixa popular Ajuda als Pobles o a través de código bizum 06742.
Más info en ajudaalspobles@gmail.com
La Güera fue fundada el 30 de noviembre de 1920 por el coronel Bens. Su objetivo era asegurar el límite sur del Sahara español. Con el acuerdo de las tribus locales, se construyó un pequeño fuerte y una fábrica para salar pescado en la parte occidental del cabo Blanco.

La Güera estaba a pocos kilómetros de Port-Étienne (hoy Nuadibú), una ciudad de la colonia francesa de Mauritania que se encontraba al este del cabo. El límite entre las zonas española y francesa en cabo Blanco se había establecido en un acuerdo entre Francia y España en Madrid en 1912.
La primera construcción en La Güera fue la fábrica de pescado de una empresa de las Canarias, que tenía un pequeño muelle. Después se edificaron el fuerte y el edificio del gobierno. En 1924, La Güera pasó a formar parte de la colonia de Río de Oro, aunque mantuvo un representante del gobernador general. Por un corto tiempo, cuando fue una colonia separada, incluso tuvo sus propios sellos de correos.
En 1954, La Güera tenía 191 habitantes, y una cuarta parte eran europeos. La principal actividad económica era la pesca en el banco pesquero canario-sahariano, realizada por pescadores de las Islas Canarias.
En esa época, se construyó un segundo fuerte en la punta del águila, ya que el primero estaba en ruinas. También se hizo un aljibe para almacenar agua dulce que llegaba desde Canarias. La Güera contaba con bancos, una escuela, un hospital, la iglesia de la Inmaculada, una central eléctrica y un aeródromo.
En los años sesenta, la población creció gracias a la instalación de fábricas de harina de pescado. En los años 70, La Güera se convirtió en el puerto pesquero más importante del Sahara español, superando a Villa Cisneros.
Desde los acuerdos de Madrid de 1975, el Sahara Occidental ha sido un territorio en discusión. Antes de los eventos que llevaron a su estado actual, La Güera era conocida por su rica vida marina. Había focas monje, que eran un símbolo de la ciudad, y otros animales marinos. Los pescadores locales, especialmente los de origen bereber, tenían una forma especial de pescar junto a los delfines. También compartían técnicas y palabras con los pescadores españoles de las Canarias y con sus parientes imraguen del lado mauritano.
Después de la batalla de La Güera y Tichla, la localidad fue ocupada por Mauritania el 20 de diciembre de 1975. Luego, un acuerdo en Rabat en 1976 entre Marruecos y Mauritania la dejó bajo control mauritano.
En 1979, Mauritania y el Frente Polisario firmaron el Acuerdo de Argel, por el cual Mauritania se retiraba del Sahara Occidental, cediendo los territorios que controlaba al Frente Polisario. La Güera fue rápidamente ocupada por Marruecos. En el contexto de los eventos en el Sahara Occidental, la zona al sur de Guergerat y del muro de Marruecos de 1980, donde se encuentra La Güera, era usada para interrumpir el comercio entre Nuadibú (la capital económica de Mauritania) y Marruecos.
En la década de 1990, Marruecos invirtió en infraestructuras para asegurar el comercio entre Guergerat y Nuadibú en Mauritania, en una zona especial entre ambos países definida por un alto el fuego de 1991. Sin embargo, Mauritania controla de hecho la zona para proteger Nuadibú. Debido a los eventos en el Conflicto del Sahara Occidental, La Güera se encuentra en una zona deshabitada, en ruinas y cubierta por la arena. Solo algunos pescadores imraguen y un campamento militar mauritano la habitan, este último fue tomado por el Frente Polisario en 2016
Ver tráiler de la historia de La Güera
1.- Per qué acollir un xiquet sahrauí?
2.- Com es pot ser família d’acollida? Requisits
3.- Que compromís adquieren les famílies d’acollida?
4.- Que ajuda ofereixen les associacions?
5.- A l’any següent pot tornar a la mateixa família el xiquet o xiqueta?
6.- Puc anar als campaments de refugiats sahrauís a visitar a les famílies sahrauís? Es perillos?
Si tens mes dubtes, pots escriu-re un correu a vacancesenpaupv@saharaquart


La vida en los campamentos es bien diferente para los colectivos vulnerables que día a día sobreviven en climatología difícil y terreno complicado. La diversidad funcional, lleva años visivilizandose y eso ha beneficiado a muchas familias que no mostraban con naturalidad a sus hijas e hijos. Los centros de educación especial y la profesionalidad de quienes atienden éstos centros, ha contribuido a dignificar vidas saharauis con necesidades especiales.
Desde Ajuda als pobles y gracias a nuestra campaña de teaming, colaboramos con la aportación de cestas nutricionales especiales, material higiénico y materiales que les hace la vida más fácil, a pesar del refugio. Con cada envío,se muestran amplias sonrisas o leves, pero todas conllevan un eterno agradecimiento porque alguien les hace sentir importantes en el rudo desierto.
Gracias a todas las personas que hacéis posible sostener proyectos que llevan años en marcha como el primer día.


En 2026, seguiremos el camino de apoyo al pueblo Saharaui.
Desde el municipio de Quart de Poblet, seguimos comprometidos con la cooperación humanitaria en los campamentos de refugiados saharauis en las wilayas de Aaiun y Auserd. En esta ocasión, con mantas para mitigar el frío y mejorar las condiciones de vida.
Aunque los campamentos saharauis se encuentran en pleno desierto, el clima desértico no solo se caracteriza por el calor. Durante los meses de invierno, las temperaturas bajan bruscamente por la noche y pueden llegar a niveles muy fríos. Esta diferencia extrema entre el día y la noche hace que las familias saharauis necesiten protección adicional para descansar y mantenerse seguras frente al frío.
Además en viviendas construidas con materiales ligeros, como las jaimas y pequeñas estructuras prefabricadas, el aislamiento térmico es limitado. Por eso, disponer de mantas adecuadas es esencial para garantizar comodidad, salud y bienestar, especialmente para niños, personas mayores y familias en situación más vulnerable.
Las mantas distribuidas en las wilayas de Aaiun y Auserd, gracias a la financiación del Ajuntament de Quart de Poblet, ayudan directamente a reducir los efectos del frío nocturno y contribuyen a mejorar las condiciones de vida de 20 familias, durante los meses más duros del año.
Continuaremos trabajando para mejorar las condiciones de vida en los campamentos y mantener viva la solidaridad con el pueblo saharaui.


El próximo 13 de diciembre, os esperamos en la calle Azorín de Quart de Poblet.
🎄 de 10 a 14 horas