FiSahara 2026 en Auserd: cine, resistencia y memoria en el corazón del desierto

02 mayo 2026.

En el campamento de refugiados saharauis de Auserd, cuando cae la noche, el silencio del desierto se rompe con algo poco habitual: aplausos, risas, emoción. No hay salas de cine, pero hay algo más poderoso: una pantalla levantada entre jaimas, donde el mundo se encuentra con la historia de un pueblo que lleva  medio siglo esperando regresar a casa.
Eso es el FiSahara, un festival único que no solo proyecta películas, sino que también proyecta dignidad, memoria y futuro.

Imagen EFA Rasd

Un festival nacido del exilio

El FiSahara nació en 2003 en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, en un contexto marcado por el olvido internacional del conflicto del Sáhara Occidental. A lo largo de estos años se ha celebrado en diversas wilayas. La idea era sencilla pero poderosa: llevar el cine a uno de los lugares más aislados del mundo y, al mismo tiempo, utilizarlo como altavoz para contar la situación del pueblo saharaui. Desde el principio, el festival combinó cultura y denuncia, convirtiéndose en una herramienta de visibilidad internacional.
A lo largo de los años, han pasado por sus pantallas cineastas, actores y activistas de todo el mundo. Pero es aún mas importante, que haya servido para formar a jóvenes saharauis en el lenguaje audiovisual, dándoles la oportunidad de contar sus propias historias con pocos medios.

EFA cine saharaui

Mucho más que películas…..
En los campamentos,  la vida cotidiana está marcada por la escasez y la rutina del exilio y el FiSahara supone una ruptura a esa monotonía. Durante unos días, todo cambia.
Las calles de arena se llenan de visitantes, los niños participan en talleres, los jóvenes aprenden a manejar cámaras, y las familias se reúnen por la noche para ver cine bajo las estrellas. El comercio de la zona se activa y las redes difunden el conflicto. Las familias saharauis crean lazos humanos que pocas veces se rompen. Y es que, este festival de cine, no es solo entretenimiento, representa una ventana al mundo. No son  solo  películas, sino  encuentros, conversaciones, reivindicación y emociones compartidas.

La edición actual arrancó a finales de abril en la wilaya de Auserd. Para muchas personas de este campamento, el festival es una de las pocas oportunidades de entrar en contacto directo con otras culturas y realidades. Y también funciona en sentido inverso: quienes llegan desde fuera se enfrentan cara a cara con una realidad que rara vez ocupa titulares. Recibir la hospitalidad de un pueblo que no ha perdido la dignidad aflora en los corazones de quiénes emprenden el viaje como turismo y lo terminan siendo parte del desierto 🐪.

EFA Rasd

Cabe destacar que con el paso del tiempo, el FiSahara ha crecido en alcance e impacto. Lo que empezó como una iniciativa solidaria se ha convertido en un evento cultural consolidado, con una clara dimensión política y social.
Cada edición gira en torno a un tema central, casi siempre vinculado a los derechos humanos. Este año, el lema, centrado en el derecho al retorno, conecta directamente con el sentimiento más profundo en los campamentos: la esperanza de volver a la tierra que muchas personas nunca han pisado.

El Fisahara también ha evolucionado en su enfoque formativo. Hoy no solo exhibe cine, sino que impulsa la creación local, fomentando una generación de narradores saharauis que utilizan la cámara como herramienta de identidad y resistencia. Los jóvenes se abren paso a una profesión que fomenta el festival.

A pesar de todo el éxito el deseo profundo es «Un futuro… sin festival en la arena prestada» La propia organización manifiesta con claridad: ojalá algún día deje de existir, porque eso significaría que ya no sería necesario. Que el pueblo saharaui habría dejado atrás el exilio y podría celebrar el cine en su propia tierra y en salas propias.

Y es que, detrás de cada proyecto el objetivo es claro y pasa por la libertad de un pueblo que tiene que gestionar sus recursos de forma autónoma en el Sáhara Occidental.  Hasta entonces, cada edición seguirá encendiendo una luz en el desierto. Una luz hecha de historias, de resistencia y de esperanza compartida. Gracias Fisahara por tanta Luz.      (@Emg)

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