Campaments improvisats a la muntanya de la wilaya. Tothom fugint de la riuada amb poques coses a l,esquena.. L’esperaança no és perd mai. Perquè la solidaritat de la gent amiga es veu en els xicotets granets de sorra per l’ajut al Sàhara.
Ja hem comprat menjar per a l’hospital de Dajla, desdijunis infantils i cistelles per a famílies que han perdut el seu llar. Aquesta vesprada estava previst el repartiment.
Els sahrauís i les sahrauís continuen pendent del cel, encara no ha passat la pluja, i el sol que tant a lluit en estiu, ara està amagat.
Apleguen les primeres cistelles nutricionals a la daira de Guelta, en la wilaya de l’Aaiun dins del projecte d’agermanament de l’Ajuntament de Quart de Poblet. L’infantesa ha rebut el menjar, amb molta alegria, perque pensen que hi ha gent fora dels campaments que lluiten per la seua llibertat.
El Gobierno actual, dio un giro político cuando reconoció la ocupación ilegal del régimen Marroquí. El grave acto atenta sobre miles de saharauis que son perseguidos en los TTOO por defender un Sáhara Libre de asedio y donde poder celebrar un referèndum de autodeterminación.
Numerosas personas cercanas a la causa y asociaciones de Madrid, están luchando en el aeropuerto para exigir protección a éstas personas, tal y como se protegen las vidas humanas que llegan a Canarias o por el mediterraneo. Los territorios ocupados ilegalmente, no son seguros y las calles del Aaiun se llenan de policía para no dejar vivir a las propias personas saharauis. La costa de Dajla es saqueada y los recursos pesqueros siguen siendo ganancia para un régimen que vive de la ocupación de una zona pendiente de descolonizacion desde 1975.
¿Hasta cuando esta injusticia?
Mas iinformación para apoyar la causa saharaui en el 685020453.
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Los campamentos de población refugiada saharaui, han sufrido lluvias intensas durante todo el mes de septiembre, sin embargo, en la jornada del 22 y 23, la tormenta torrencial ha dejado inundaciones en la Wilaya de Dajla, la más alejada de Tinduf. Esto ha hecho que más de 500 familias, se hayan visto desplazadas, especialmente las de las dairas de Argub e Yrefia, al ver caer sus construcciones con el paso del torrente. Otras construcciones educativas: colegios, guarderías; y construcciones sanitarias, también han sufrido daños considerables, y se calcula que la cifra de daños y desplazados, continuará en los próximos días. Afortunadamente no se han registrado hasta el momento vidas humanas, pero sí numerosos daños materiales, para las familias que han perdido todo lo que tenían.
Los familiares y vecinos, han alojado durante estos primeros días, a las familias afectadas, mientras se achica agua con camiones especiales llegados de Argelia. También este país, ha asistido humanitariamente a las victimas del desastre climático.
Desde la Media Luna Roja Saharaui, se hace un llamamiento urgente a los donantes y agencias de las NNUU, así como Ong’s y asociaciones, para brindar apoyo de emergencia, mientras tanto, han activado un protocolo de emergencia para la distribución de tiendas de campaña, artículos esenciales de refugio y viveres para las personas afectadas. A pesar de ello, sigue siendo insuficiente para cubrir la zona 0.
La asociación Ajuda als Pobles, reunida hoy 24 de septiembre a las 18 horas, en comisión de emergencia, ha decidido la colaboración con las familias afectadas para colaborar en las prioridades que ha decretado la MLRS y que es: asistencia alimentaria y suministros de saneamiento e higiene, por el momento. Próximamente, se valoraran otras ayudas. Se tendrán en cuenta a los niños y niñas de vacaciones en paz, que han pasado el verano junto a familias valencianas y de la asociación.
Para contextualizar la ubicación, la Wilaya de Dajla cuenta con 7 dairas que están separadas entre ellas, en comparación con el resto de wilayas. Está alejada de Tinduf, a 200 km aproximadamente. Sus paisajes de dunas y palmeras, caracterizan a este campamentos que es uno de los más exóticos, a pesar de lo difícil que es vivir en un campamento. Existe una amplia población, a pesar que es menos que en otros campamentos como Smara o Aaiun. La asociación Ajuda als Pobles, mantiene varios proyectos en esta wilaya de Dajla. El Ayuntamiento de Ribarroja de Turia, hermanado con Berinzaran, atiende a población vulnerable e infantil, con desayunos y otras cestas nutricionales.
Tras las inundaciones, el primer Ayuntamiento que nos ha ofrecido su ayuda de emergencia, ha sido l’Ajuntament de Quart de Poblet, quien en los próximos días se tramitará una subvención especial de emergencia para atender a la población saharaui de la wilaya de Dajla, afectada.
Las lluvias pasarán, como pasaron otras que fueron devastadoras, las últimas en 2015, sin embargo, lo que es devastador es el refugio que dura ya casi 50 años. Ese refugio que no ha traído paz, sino miseria, desesperación, monotonía….. y rabia. El silencio continuado año tras año desde 1975, se clava en los corazones de miles de personas que con sol o con lluvia, siguen pidiendo LIBERTAD y poder vivir en el Sahara Occidental que actualmente sigue ocupando el régimen marroquí. Únete a nuestra causa, por tan solo 5 euros al mes. Más información en el whatsup 685020453 video
Vacances en pau, el programa estrella que verano tras verano trae a miles de embajadores de la causa, se remonta al 1979. Fueron los primero años con el exilio a flor de piel y muy reciente. Las fotos eran excasas y en blanco y negro.
En el País Valencià, el programa comenzó en los 90, cuando muchas asociaciones valencianas se fueron creando para recibir 10 o 12 menores. Los Ayuntamientos eran los que promocionaban este proyecto y posteriormente, las asociaciones lo comtinuaban. Aquellos años dio a luz en la Comunidad a más de 30 Ong,s de las cuales hoy en Valencia y Castellón sólo quedan en pie 9 y prácticamente con la misma gente que hace más de 30 años.
Los primeros niños y niñas eran muy pequeñ@s, muy tímid@s. No se sabían los nombres hasta llegar el día. Estaban un mes y no se podía repetir con el mismo niño o niña al año siguiente. Venía un monitor, por cada grupo de menores, que también se alojaba con una familia. No podían hablar por teléfono con su familia durante todo el verano, o tal vez solo una vez desde un locutorio que había en los montículos más elevados de los campamentos. Solo se funcionaba con placas solares, no con luz. No había asfalto entre wilaya y wilaya, ni construcciones de cemento, solo haimas y adobe. Había muchos land rovers, pero no todas las familias tenían. Venían y se iban con lo puesto y durante el resto del año la comunicación era con cartas que recibías a través de alguien que visitaba los campamentos en octubre, diciembre o semana Santa. Las cartas siempre llegaban abultadas con pulseras, collares y unas letras que escribían los traductores que habían estudiado en Cuba. Los edificios eran extraños para ellos y nuestras casas, el agua corriendo por un grifo era magia, las llaves de la luz, los parques…. Los campamentos dependían de ayuda internacional, con canasta básica de alimentos, sin productos frescos.
Pero poco a poco la evolución fue llegando a los campamentos y también a los niños y niñas saharauis de vacances en pau. Enseguida se dieron cuenta que repetir con el mismo menor y la misma familia, impactaba positivamente en ambos. La comunicación empezó a ser más fácil cuando empezaron a llegar los primeros móviles ladrillos, y los campamentos se fueron asfaltando entre wilayas, la luz se hizo poco a poco y el cemento y los alquileres en Tindouf.
Poco a poco, también el cambio climático, fue haciendo más insostenible la vida en el desierto con veranos terribles donde los aires acondicionados, las lavadoras y las neveras, no son ningún lujo sino una gran necesidad. Y la globalizacion, llego a todos los rincones. Las haimas son más completas y las estancias con tv hace abrirse al mundo. ¡Menos mal! Porque 50 años exiliados ya es bastante como para no tener derecho a electrodomésticos. La ayuda internacional sigue siendo necesaria, pero va disminuyendo a pesar de la evolución.
Los niños y niñas saharauis de hoy en día, siguen teniendo 8 años pero no son ni la sombra de lo que eran aquellos los años 90. Tampoco las familias son iguales porque la sociedad Valenciana y española también es diferente a la de hace 30 años. Los niños y niñas saharauis actuales, no se asombran del agua corriente, o de una llave de la luz. Pero ¿significa eso que tienen menos derecho a disfrutar de un verano en paz defendiendo su causa?
Vacances en pau es un programa abierto a la población infantil saharaui dentro de unos criterios de edad, nacidos en los campamentos. Desconocen un río o el mar, pero saben que el chocolate es dulce y pueden preferir fresas en lugar de manzanas. Algunas familias acogedoras se sorprenden, porque esperan un niño o una niña que muestre siempre agradecimiento, que se coma todo sin distinguir gustos y que pase mucha hambre en los campamentos.
Los campamentos de población refugiada saharaui, son bastante tristes simplemente porque están privados de libertad desde que se produjo la ocupación. La malnutrición afecta al 80 % de los menores y el desgaste de enfermedades crónicas asociadas a la deficiente alimentación ya representa un gran problema para la población adulta. Los hospitales son precarios, medicamentos escasean. Hay familias mejor y otras con menos recursos. Hay niños y niñas más asiduos de Tinduf y otros menos, pero Vacances en Pau no es un programa asociado a la pobreza, sino asociado a la defensa del Sáhara Occidental, porque el objetivo es ese, no otro. Y para eso necesitamos que la evolución continúe. Que los niños y niñas estudien, avancen y se empapen de otra cultura mientras se lucha por la libertad y la desaparición del romanticismo de los campamentos y la asociación que todavía existe con la asistencia y la caridad. Hoy como antes, siguen dependiendo de la ayuda internacional pero no viven pendiente de que las familias movamos un botón para que ellos coman. Siguen teniendo orgullo y dignidad, hasta la victoria final. Y quieren que los veamos de igual a igual, porque acoger a un niño o niña saharaui es un acto solidario pero no concede superioridad 😏 (EMG)
Me llamo Zeinabu, pero podría llamarme de otra forma. Mi nombre es ficticio pero mi historia real. Soy mujer de piel morena, saharaui y refugiada. Nací hace años en la hamada argelina. En un desierto prestado, porque nuestra tierra está ocupada por Marruecos, desde 1975. Yo también fui una niña de acogida, hace algunos años que se me han pasado volando. Como otras niñas que vienen en los programas de vacaciones en paz, desde hace ya bastantes años. Con 8 años subí a un camión repleto de menores y me fui a España, con una pequeña mochila, unos regalos para la familia y unas galletas por si tenia hambre. Mi madre y abuela gastaron una parte del poco dinero que teníamos en una melfa rosa, para la mujer de la familia. No pudimos comprar un darrá para el hombre. Y no quisimos pedir a los familiares porque todas estábamos igual de necesitadas. Recuerdo que tenía muchas ganas de llegar y mucha ilusión. Mis primas me habían contado todo lo bueno de veranear en España. Pero nadie me dijo las cosas malas porque lo malo no siempre pasa. Mi madre no lloró al irme, pero no por eso me quería menos. Aguantó erguida hasta la partida del camión gigante y después, en la haima, no sé lo que pasó. Todas las noches rezaba por mí junto con mi abuela y pedía que encontrara una familia sencilla pero que entendiera de donde venía. Yo tenía más hermanos pequeños. Pero era la mayor, y era hija de mi abuela. Mi madre me entregó a ella al nacer y su palabra era ley. Nunca me riñeron, ni pegaron. Y yo llevaba el desayuno a mi abuelo todas las mañanas. Mi abuela me decía que durmiera, pero yo me levantaba rápidamente para ver las arrugas de mi abuelito. Cuando llegué a España, a un pueblo de la sierra de un lugar bonito, conocí a mi familia española. Era normal como otra cualquiera, nueva en ésto de acoger y también me esperaban con muchas ganas. Ellos no sabían muy bien de donde venían los niños saharauis, ni como vivían, a pesar de todas las charlas que hicieron las asociaciones con psicólogos y finalmente no cumplí sus expectativas. Yo era una niña con costumbres de mi desierto querido y añorado. No era fina. No cuidaba si el agua caía cuando me lavaba la cara. O manchaba el cristal. Me ensuciaba la ropa enseguida que me la ponía. Me gustaba ir descalza. Y me miraba mucho en los cristales. Me duchaba sin cuidado, no sabía controlar esa manguera que parecía un grifo grande. Observaba todo con atención pero me costaba cambiar mis hábitos. No entendía nada, yo solo veía unas personas adultas moviendo mucho los brazos y gritando que tuviera cuidado. No sabía que significaba esos gestos. Y me quedaba quieta intentando entender el movimiento de los labios. A veces me ponía triste y seria porque veía que no aprendía todo lo rápido que la familia esperaba. Y me iba a un cuarto con una cama y muchos muñecos, que era mi habitación. Y allí iba a pensar cómo mejorar mi estancia. Mi mamá, me lavó antes de salir de la haima, con dos cubos grandes de agua y mucho jabón de pastilla. Y subi al camión peinada y más guapa que un sol. Mi abuela decía que era la más guapa del desierto verdadero. Todos los niños y todas las niñas se ponían lo mejor que tenían para ser recibidos en España y causar buena impresión. Aún así, no siempre se conseguía. Mi pelo estaba recogido siempre, pero al llegar a España, lucia largo por el pueblo. Yo lo cepillaba todos los días. Nada más llegar me pusieron unos productos que olían fuerte y picaban los ojos pero me dijeron que era por mi bien. No me dejaron dormir. Y yo estaba muy cansada. Sentada en el baño se me cerraban los ojos. Y yo me dejé hacer todo porque mi abuela antes de salir me dijo dos cosas importantes:<< Querida, que no te corten el pelo y no comas cerdo >> Y yo solo pensaba en esas palabras de la abuela Lala. Y por eso no quería dormirme, por si me cortaban el pelo. Yo quería tener el pelo largo como Lala. Vigilaba la comida que me ponían y a veces mi familia se enfadaba. Yo no sabía hablar bien español y no sabía explicarle que mi abuela me había dicho que no debía comer algunas cosas. Miraba los dibujos de gallinas. E intentaba no molestar a la familia que me había prestado su casa. Cuando íbamos al parque o a alguna actividad con otras amigas saharauis, aprovechaba para preguntar palabras que no entendía. Había otras niñas que ya habían venido y sabían mucho. No coincidíamos mucho porque mi familia de acogida creía que era mejor no ir con otros saharauis, para que yo me integrara más. Pero yo necesitaba escuchar mi idioma y me brillaban los ojos al ver a mi gente. Me decían que me portara bien. Que obedeciera. Desde la asociación siempre tenían mucho cariño y comprensión para mi. Porque yo era buena, aunque mis rasgos eran duros y tenía una infancia curtida por el sol del desierto y una vida en plena arena, sin muebles ni figuras que romper. Sin peligros occidentales. A pesar de mis 8 años yo sabía leer y escribir en árabe. Sabía todas las tablas hasta el 6 y recordaba las clases especiales que me daba una hermana de mi madre, al salir de la madrassa. De mayor quería ser profesora y ayudar a mi pueblo. Me gustaban mucho los helados. Las chucherías…. Y me daban miedo los perros. Porque en Sahara están salvajes. Ladran mucho y tienen más enfermedades que los humanos. Ellos también pasan hambre. De noche extrañaba a mi mamá y mucho más a mi abuela. Lloraba en silencio antes de dormir y me dormía contando estrellas del cielo que entraba por la ventana. No quería que me vieran para que no pensarán que estaba mal en la casa. Yo solo estaba triste pero estaba bien cuidada. A final de verano aprendí mucho español. Me fijaba en los dibujos. Y le enseñe a mi familia algunas palabras en hasanie, el idioma de mi pueblo, que es muy parecido al árabe. Mi familia española no quedó contenta pero yo siempre agradecí que me dieran la oportunidad de ver un verano diferente. Porque aunque no tuvieron mucha paciencia conmigo, yo aprendí muchas cosas. Y al final de verano me ensuciaba menos. Y limpiaba con un papel las gotas de agua que tiraba al suelo al lavarme. En el desierto la vida es muy dura. Un día es igual a otro. Cuando hay una fiesta nos ponemos nuestras mejores galas pero sino hay boda o fiesta, ponemos ropa más vieja porque el aire el sol y la arena, estropea todo. Hasta nuestras cabezas, nuestra alma…. Y tenemos que pensar en nuestro Sahara Occidental. La gente envejece rápido y procuramos que el sol no entre por ningún poro de nuestra piel. Queremos la piel blanca de los países del norte. No comemos todo lo que queremos. La variedad es excasa. Y por eso nuestra alimentación poco variada y equilibrada acentúa algunas enfermedades. Tenemos piojos a veces, si, y aunque creemos que venimos muy limpi@s, puede que vengamos suci@s, pero eso es lo que menos puede pasarnos en los campamentos. Después de 46 años de refugio, hay niños que nacen y mueren al segundo. Hay madres que se desangran por no llegar a tiempo al hospital más importante. Hay ancianos en el mejor rincón de la haima pero con los huesos quebrados de la dureza del desierto. Otros niños y niñas que no crecen o con enfermedades que no pueden ser tratadas en los campamentos, porque tenenos médicos preparados pero los utensilios nos llegan viejos y no hay medicamentos para todos. Hay mocos perennes en las fosas nasales. La arena entra por todos los lugares. Y hay un mundo occidental que mira para otro lado en lugar de mirar que estamos refugiad@s. Y dan más importancia a los mocos, en lugar de pensar que no estamos en nuestra a Tierra por culpa de las malas políticas. (….) Cuando volví al sahara, ya en el aeropuerto todos los niños y niñas estábamos contentos. Deseando volver con nuestra familia biológica. Ya llevábamos días con la cuenta atrás. Y eso enfadaba a mi familia de acogida. La mujer de la familia lloró cuando subí al autobús, si embargo no significaba que me quería más que mi madre que no lloró en público. Solo significaba que tenemos distintas formas de manifestar nuestros sentimientos. Y ninguna forma es mejor que la otra. Nosotras no damos muchos besos pero apretamos la mano y se mueve el corazón. No besamos tanto pero miramos y hablamos con la mirada. Al verano siguiente, me volvieron a dar la oportunidad de repetir. Mi madre pensaba que no volvería porque nunca volví a saber de esa familia pero la gente de la asociación confió en mi y encontró otra familia, conocedora de nuestras costumbres. Y yo también conocía el segundo año las formas de vida de un piso. Al regresar por segundo año me fundi en un abrazo con las monitoras que nos recogían y les regalé un anillo de cristal verde que mi madre compró en un mercado de Dajla. Se rompen el seguida si no tienes cuidado pero lucen brillantes. Así, regresando un año más, pudimos reivindicar que éramos niños y niñas queridas pero sin Libertad. Mi familia española y yo siempre tuvimos y tenemos comunicación. Y me visitan. Yo terminé mis estudios de maestría y hoy enseño en las escuelas la dignidad, mezclada con números y letras del abecedario. Les hablo a muchos niñ@s de acogida, antes de salir a España, intentando hacerles entender que son dos mundos distintos y podemos adaptarnos. Pero sobre todo enseño historia. La historia de nuestro pueblo saharaui para que nunca olvidemos de donde venimos y para saber a dónde vamos: » A un Sahara libre» 🇪🇭🇪🇭. Lo más necesario en todas las historias humanas es que generación a generación transmitan valores y libertad.
Ya han pasado 12 días desde que llegarán los niños y niñas saharauis y ya hemos disfrutado de muchas actividades, revisiones médicas, recepciones…. Y todavía queda mucho más. El pasado 11 de julio se realizó la recepción del Ayuntamiento de Quart de Poblet, al frente de la alcaldesa y concejala de cooperación. El acto tuvo la asistencia de familias, menores saharauis y Delegación.
El día 12, la Clínica Cimer de Paterna, visitó a los niños y niñas saharauis de Quart de Poblet, con un trato exquisito y especial. Algunos tendrán que volver para seguir tratándose.
El próximo 20 de julio asistiremos a la «Trobada saharaui» en La Vall d’Uixó y el 23 de julio veremos las estrellas ✨ en un observatorio.
Los campamentos de población refugiada saharaui, sufren un deterioro que se traduce en anemias y malnutrición en población infantil y mujeres embarazadas. El programa Vacances en Pau, sirve para alejar de esas temperaturas a los niños y niñas, mejorando también las condiciones de vida durante dos meses de verano. Durante el invierno, los menores tienen seguimiento de las familias de acogida y se enganchan a una causa cuya finalidad es la libertad del Sáhara Occidental.
Las sonrisas de los menores, contrarresta la hambruna que azota los campamentos. Un lugar inhóspito donde no crecen flores pero florecen corazones.
El programa Vacances en Pau, dará comienzo el próximo martes 2 de julio, con la llegada a la Comunidad Valenciana de 116 menores saharauis. Durante 2 meses, cambiaran las dunas de arena, por un cálido verano donde podrán disfrutar alejados de duras condiciones de vida que se sufren en los campamentos de población refugiada saharaui.
Ajuda als Pobles acogerá a 4 niños y 4 niñas, un total de 8 menores. Para ellos se ha preparado un verano de actividades, junto al resto de asociaciones de Valencia y Castellón; articuladas por el Movimiento valenciano de asociaciones amigas del pueblo saharaui del País Valencià. El programa para Ajuda als Pobles, está financiado por l’Ajuntament de Quart de Poblet, quién aporta una subvención para cooperación con el Sahara y dentro del 0’7. Esta aportación, permitirá el diseño de vacances en pau, además de otros proyectos de seguridad alimentaria y mejora de las condiciones de vida en los campamentos, que permanecen en pie después de casi 50 años.
Las familias de acogida, representan para las asociaciones un eslabón importante para la continuidad de un programa que ya cuenta con 30 años desde su primera edición, en 1995, en Ajuda als Pobles. Muchas de las familias continúan en contacto con los primeros niños y niñas de acogida, que ya ahora, envían a sus hijos de vacaciones en paz. Las familias acogedoras, tienen perfiles variados y características diferentes, sin embargo, comparten un factor común: la solidaridad con el pueblo saharaui.
Desde los campamentos, mientras el sol cae cada día, ya cuentan las horas para venir, miles de niños y niñas, donde su balón de oxigeno, puede ser un verano en Vacaciones en Paz. 60 días y 60 noches, para vivir una nueva cultura y aprender mucho. El regreso para estos niños y niñas, es también esperado, pues todos los menores, son queridos en los campamentos y desean volver con sus familias biológicas, quienes les esperan en septiembre, con los brazos abiertos, para oír las vivencias de sus hijos e hijas.
Entre ambas familias, se establecen vínculos afectivos que generan lazos de amistad y sobrepasan las fronteras a través de mensajes de whatsup. Desde los campamentos, las madres, confían en que en este lado del planeta, se cuide y vigile de sus hijos/as, que dejan con dolor de corazón, para que gocen de mejores condiciones en los duros meses de verano. Aquí, en Quart, Valencia o cualquier rincón de España, las asociaciones preparan a las familias acogedoras para recibir a los embajadores del Sahara Occidental con empatía y cariño dispuestos a darle todos los cuidados necesarios que precisan.
Y en el horizonte, a lo lejos, pero no tan lejos, se ve el mismo objetivo para las familias acogedoras y las familias biológicas: la libertad del pueblo saharaui. El deseo de volver a un Sahara Occidental donde comenzar un futuro para el pueblo saharaui, está cada vez más cerca. Por eso luchamos y este verano, seguiremos haciéndolo realidad al lado de los tesoros más preciados de los campamentos saharauis. (Ester Montalbán – Coordinadora Vacances en Pau)
Tal día como hoy, de 1963, se creó la OUA, Organización para la Unidad Africana, con la finalidad de promover la unidad y solidaridad de los países del continente africano, erradicar el colonialismo y servir de portavocía de todos los estados miembro. La compone 53 estados, entre los cuales, se encuentra la República Árabe Democrática del Sáhara Occidental. Este hecho, supuso el enfado y la retirada en 1985 del Reino de Marruecos, lo cuál, no cambió la decisión de la OUA de mantener al Sahara Occidental como miembro importante.
También la OUA, con esta creación, quería defender África frente al colonialismo ejercido sobre el continente. Promovió la independencia de todos los países, pues en el momento de su creación, algunos estaban en proceso. El camino no ha sido fácil y ha tenido que vencer obstáculos como los regímenes de minorías blancas, los conflictos internos y el peso del colonialismo. También ha celebrado triunfos importantes, como el fin del apartheid en Sudáfrica de la mano de Mandela.
El colonialismo empezó en África en el siglo XV (Conferencia de Berlín en 1884), con la búsqueda de rutas comerciales por parte de curiosos exploradores europeos. Esto transformó radicalmente el continente africano con el reparto. Alemania, Francia, Gran Bretaña, Portugal, Bélgica, Italia, Países Bajos, incluso ESPAÑA, fueron algunas de las potencias inmersas en el sueño de la colonización africana en busca de recursos naturales, mercados y prestigio nacional. Se trazaron fronteras arbitrària, ficticias, que dividieron comunidades y culturas, desestabilizaron estructuras políticas y sociales. El Sahara Occidental, pasó a manos de España y aunque los primeros años no tuvo mucha repercusión y la población nómada convivía con la metrópoli, la verdadera colonización, tuvo lugar con el descubrimiento de las minas de fosfato y en 1958, el BOE incluye El Sahara español como provincia 53. Ese fue el origen del devenir de la población saharaui. (mas información aquí). A día de hoy, el Sahara Occidental sigue sin descolonizar, fruto de aquellos curiosos europeos.
El impacto de la conferencia de Berlín y su reparto del pastel, fue negativo para la economía de la región, generando conflictos coloniales y postcoloniales que ha dejado residuos. Las desigualdades sociales, la marginación de las comunidades locales, los trabajos forzados y condiciones inhumanas llegaron con la explotación económica y laboral de los países europeos, dejando secuelas en la estructura social de África y sumiendo al continente en pobreza, dependencia y falta de desarrollo. La imposición de la cultura y costumbres occidentales, supuso la pérdida de identidad cultural, la marginación de culturas autóctonas y por supuesto la muerte de muchas lenguas e idiomas. El color de la piel pasó a jerarquizarse y se perpetuaron los estereotipos negativos sobre la población africana.
En la actualidad, seguimos considerando África, un lugar donde trasladar basura informática que no queremos o realizar, otras prácticas caritativas de curiosas donaciones bien intencionadas, que no contribuyen al desarrollo de las zonas saqueadas y expoliadas de los países. Hoy 25 de mayo, la historia reciente nos recuerda la necesidad de trabajar hacia un futuro justo y equitativo para cooperar mejor de la mano de los agentes locales y sociedad civil. Así lo dice la Agenda 2030 con sus ODS que asegura un desarrollo sostenible en el planeta 🌏.
Los efectos devastadores del colonialismo, deben servir para que no se vuelva a repetir las injusticias del pasado, pues a pesar de los desafíos que ha enfrentado África, ha demostrado una gran capacidad de recuperación de las heridas con resiliencia. Hoy es también un día importante para conmemorar la lucha de muchos de los países africanos, que promueven su desarrollo económico, fortaleciendo instituciones democráticas para el beneficio de toda su población. Sumemos esfuerzos para que lo consigan. ¡Feliz día a todos los pueblos africanos y su gente!
Mujeres en zonas de conflicto, es la charla que tendrá lugar mañana viernes 24 de mayo en La Canyada. (Paterna)
La compañera Loles Ripoll, de la asociación Sahara Lliure Paterna, podrá visibilizar a un colectivo que es la resistencia en los TTOO (Territorios ocupados por Marruecos) y que ha sido el motor que levantó los campamentos de población refugiada saharaui.
Solo ellas saben, la dificultad de ser mujer en el exilio, ser mujer en la batalla de las zonas ocupadas y ser mujer en el inhóspito desierto donde se ubican los campamentos. Mientras el mundo se preocupa por la tela que cubre su cabeza, ellas han recorrido medio siglo entre refugio, ocupación y familia.
Acercate a conocer otra realidad invisible. La charla tendrá también espacio para otras zonas en conflicto, como Palestina.