¿QUE 50 AÑOS NO ES NADA?   ES MUCHO MÁS.

Ayer 27 de febrero de 2026, en medio de los acordes del RAMADÁN, se cumplía el 50 aniversario de la RASD (Republica Árabe Saharaui Democrática). Un cumpleaños con muchos actos en todo el mundo, pero con cierto sabor agridulce, con sabor a reivindicación y con sabor consciente de la necesidad de seguir en la lucha activa.

Si echamos la vista atras, corría el año 1976, cuando en Bir Lehlu, el Frente Polisario, encabezado por su líder Luali Mustafa, fundaba la RASD, justo en el mismo momento en que se arrió la última bandera española y las tropas coloniales se retiraban del Sáhara Occidental, de cualquier manera. Se ponía fin a años de dominio mientras, Madagascar, reconocía como país a la RASD, seguido de Argelia y otros posteriores hasta mas de 80.

Pero más allá de los acontecimientos fatídicos ocurridos tras los acuerdos tripartitos, tras la marcha verde, tras la masacre del fósforo y el napalm, nos preguntamos hoy, el impacto de medio siglo con tres actores importantes: el refugio, la diàspora y la resistencia. Cualquier persona Saharaui de este mundo, pertenece a uno de esos tres grupos y al mismo tiempo a los tres. Porque todos los grupos han jugado un papel importante durante estos años y en determinados momentos unos han sido mas noticia que otros. La diàspora és refugio, el refugio salió de la ocupación y la resistencia sufre en terreno defendiendo las casas que hoy albergan colonos marroquíes.

Curiosamente hay quien conoce el refugio únicamente y desconoce los territorios ocupados, quizá porque lo humanitario vende más que la violación de Derechos Humanos o quizá porque las asociaciones nos hemos focalizado más en Tinduf. Vacaciones en Paz, caravanas, cooperación, viajes de solidaridad…..la mayoría de personas colaboradoras defensoras de la causa, llega a las asociaciones por un programa humanitario, por eso es lícito cualquier aportación que además defienda el derecho de autodeterminación Saharaui, y si no lo aprendes de entrada lo aprenderás después. No importa como llegues sino por lo que te quedas.

La emergencia inicial tras la marcha verde, hacía actuar en un punto dónde el exilio había levantado unos campamentos alejados de las bombas.  Los primeros cimientos puestos por las mujeres Saharauis ,crearon una organización ejemplar, al tiempo que criaban familias, curaban personas, educaban en las escuelas y rezaban para que todo en el frente saliera bien. ¿Cómo fue posible? En aquellos inicios del conflicto, funcionaba perfectamente «La Tuiza» concepto que proviene del hasania y que define perfectamente la solidaridad femenina, la cultura Saharaui y sobre todo el beneficio de la comunidad. Nadie les dijo como actuar, simplemente lo hicieron empoderadas con el carácter innato que cualquier mujer lleva dentro. Con coraje y garra de defender lo que más quieres.

Aquellas mujeres nómadas en otro país, que funcionaban esperando el regreso inmediato a su Tierra, se despertaron con la amargura del estancamiento y la monotonia de un desierto romantizado por «nasaranies»  dónde florecen corazones en cada duna y se mata el tiempo con un té después de otro, saboreando la amargura, la dulzura del amor o la suavidad de la muerte. 

En eso se resumen los tres tés que se toman en cada ritual, alrededor de una bandeja, vasos característicos del Sáhara, teteras de colores, fuego en carbón y ruido del té cayendo de un vaso a otro, con burbujas y espuma. Y en cada ceremonia, risas, anécdotas, confesiones o conversaciones serias. Todo se resuelve en esa magia envolvente dónde los problemas quedan a un lado, sin prisas, dónde las personas y la hospitalidad es la base principal. Ese té acompaña en la maleta de cualquier hombre o mujer Saharaui del refugio, de la diàspora o de la resistencia y que a veces no son tres sino que hay un cuarto. (Alguien llama el del abuelo)

Y sí , en estos 50 años, la población Saharaui ha destacado por su resiliencia y capacidad de transformar la adversidad, sin perder la sonrisa. Resilientes. Recibiendo al invitado o la invitada con las puertas abiertas y las mejores galas, cocinando el único animal del corral para deleite del forastero. Capaces de perder todo lo que tienen, para TI.

En contraste con la hospitalidad, la hostilidad. 50 años es mucho y ha impactado de forma negativa en la salud de toda la población cuyo censo es siempre estimativo. Tantos años han servido para luchar, pero ha cronificado enfermedades relacionadas con la deficitaria alimentación o las condiciones climáticas. Sin olvidar que el tiempo también ha deteriorado edificios públicos como escuelas u hospitales que aún conservan placas de inauguración en los 90. Siempre envueltos en dependencia de ayuda internacional inestable y que fue disminuyendo con cada crisis externa.  Con políticas exteriores que prometieron libertad sobre la arena, con palabras que se llevó el siroco antes de subir al avión de regreso.

Conocer al pueblo Saharaui  es mágico porque siempre dejan un poco de sus corazones en tu corazón, creando un hilo invisible de amistad que cruza a lo familiar y que nunca, nunca se rompe.

Por eso hoy nos sentamos a la mesa para soplar las velas junto a ellos, ellas y no olvidamos a quienes derramaron su sangre por la causa, mártires que desaparecieron o se fueron a defender la Tierra mientras pedían, » No llores por mi, madre», con el convencimiento de que la libertad estaba cerca. Siempre actuando por el grupo y la Unidad Nacional.

Por todas aquellas vidas que ha perdido esta causa, va este aniversario, porque cincuenta años es un largo tiempo, son muchos meses, muchos días, muchos relojes de arena han girado con el fuerte sol de fondo o la cotidianidad del día a día. La vida sigue igual, pero con tambores que anuncian las prisas de algunos «salvamundos» por cerrar un conflicto sin respetar el Derecho Internacional y favoreciendo a la parte ocupante. No se puede zurcir así una herida, cuando Marruecos lleva 50 años expoliando recursos naturales del Sáhara Occidental, la pesca, los fosfatos, la agricultura…. Porque el territorio es muy rico y sigue dando beneficios al ocupante.

Y de ésta chapuza de solución propuesta, justo en mitad de la tarta de cumpleaños¿Que pensaran aquellas personas que cerraron sus ojos creyendo en los baúles del retorno? ¿Que pensarías tú, lector o lectora si después de perder 50 años de tu vida, te proponen seguir sin decidir tú futuro en las urnas? ¿Cómo se puede blanquear tantos años de ocupación?

Es imposible resumir medio siglo en este post pero si algo tengo claro, es que 50 años después, cómo el primer dia, la única solución posible que responde a todas las preguntas es el referèndum de autodeterminación. Que no nos vendan otra historia, que no les vendan otro medio siglo.  Cerrad los ojos conmigo y pedir un deseo de libertad antes de soplar.

@princesaxeja @emg (créditos a su autora)

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