LA MASACRE DE UM DRAIGA: UNO DE LOS EPISODIOS MÁS TRÁGICOS DEL EXODO SAHARAUI QUE MERECE SER RECORDADO.

Las bombas caían sin parar. El olor era insoportable, era la muerte. Había cuerpos quemados por todas partes y no podíamos reconocer a muchos de ellos”.

En febrero de 1976, en el contexto del éxodo saharaui tras la Marcha Verde y la ocupación marroquí del Sáhara Occidental, el campamento de refugiados de Um Draiga fue escenario de uno de los bombardeos más devastadores contra población civil en la región.

Miles de saharauis huían hacia Tinduf (Argelia), enfrentando duras condiciones climáticas, escasez de alimentos, enfermedades y agotamiento. En Um Draiga, un campamento que albergaba alrededor de 4.000 personas —en su mayoría mujeres, niños y ancianos—, la aviación marroquí lanzó ataques entre el 18 y el 23 de febrero de 1976, empleando fósforo blanco y napalm.

Estaban mis hijos jugando cuando empezaron los bombardeos. Les llamé para que vinieran conmigo, pero cuando corrieron hacia mí, nos alcanzó la explosión. Vi morir a uno de mis hijos en ese momento. El bebé que llevaba falleció meses después por las secuelas”, relata una superviviente.

El bombardeo provocó entre 2.000 y 3.000 muertos, según los testimonios recogidos, convirtiéndose en el ataque más letal contra civiles saharauis durante aquel periodo. Supervivientes relatan escenas de extrema violencia y devastación, con víctimas alcanzadas mientras intentaban refugiarse o asistir a personas con profundas heridas.

Tras la masacre, los supervivientes fueron trasladados con ayuda de la Media Luna Roja Saharaui y el Frente Polisario hacia zonas más alejadas, consolidándose la división del pueblo saharaui entre quienes lograron refugiarse en Tinduf y quienes permanecieron en territorio ocupado. El 27 de febrero de ese mismo año, se proclamó la RASD.

El caso ha sido señalado por juristas y organizaciones como posible crimen de genocidio, en el marco del Derecho Internacional Humanitario y de los Derechos Humanos. Diversas iniciativas legales buscan ampliar la causa con nuevos testimonios, mientras las víctimas reclaman verdad, justicia y reparación.

Para muchos saharauis, la masacre de Um Draiga no es solo un episodio del pasado, sino el inicio de un exilio prolongado. La memoria de aquel bombardeo sigue presente en los campamentos, especialmente en las generaciones más mayores; pero también sigue presente en las demandas judiciales que buscan reconocimiento y reparación.

LA SITUACIÓN ACTUAL DESPUÉS DE 50 AÑOS DE LA MASACRE

Hoy, 50 años después de aquel fatídico día, alrededor de 170.000 saharauis —según estimaciones humanitarias— continúan viviendo en 5 campamentos en Tinduf, dependientes en gran medida de la ayuda internacional. Las nuevas generaciones han crecido en el exilio, con poco futuro profesional, en condiciones climáticas extremas y con recursos limitados. Al mismo tiempo, en los TTOO bajo el yugo marroquí, persisten denuncias de restricciones a la libertad de expresión y de represión contra activistas saharauis. Las cárceles siguen albergando personas presas políticas, sin posibilidad de ver a sus familiares.

El alto el fuego de 1991 se dio por roto en 2020 tras incidentes en la zona de Guerguerat, lo que reactivó tensiones armadas de baja intensidad. En paralelo, el tablero diplomático ha cambiado: varios países han modificado sus posiciones sobre el estatus del territorio, mientras la ONU mantiene su misión (MINURSO) con el mandato original de impulsar una solución política que incluya la autodeterminación pero sin avances decisivos que beneficie a un pueblo masacrado incluso cuando se hablaba de paz.

El saqueo a los recursos naturales sigue beneficiando al país ocupante y a su Rey, mientras la población saharaui malvive en campamentos. Para el movimiento saharaui del País Valencià (Movaps) y el estado español, esta es la paradoja central: mientras el territorio genera riqueza a través de fosfatos, pesca y energía, una parte significativa de su población vive desde hace casi 50 años en campamentos de refugiados de Tinduf.

Medio siglo después, la principal reivindicación del pueblo continúa siendo la misma: una solución que permita al pueblo decidir su futuro y cerrar una de las descolonizaciones inconclusas del siglo XX.

Mas info para ayudar al pueblo saharaui: ajudaalspobles@saharaquart

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